S. Paulo, Brasil, a 09 de junio de 2014.- A tres días de que inicie la Copa Mundial de fútbol, que este año se celebrará en Brasil, la huelga de los trabajadores del Metro de Sao Paulo amenaza con extenderse hasta la inauguración del Mundial.
Lo anterior, debido a la exigencia de los trabajadores del Metro, quienes piden un aumento a su salario de 12.2% y dejaron sin servicio, desde hace tres días, a más de 20 millones habitantes de esta importante sede mundialista.
“Mientras tenga fuerza, el movimiento va a continuar y puede que llegue hasta la Copa del Mundo”, dijo Rogerio Malaquías, portavoz del sindicato de los “metroviarios”.
Esta huelga es apoyada por entre 90 y 95% de los empleados del Metro, entre operadores de tren, elementos de seguridad y mantenimiento, mientras que el resto del personal, administrativo u operativo, mantiene en parcial funcionamiento tres de las cinco líneas del Metro de Sao Paulo.
La lucha de los huelguistas también se ha trasladado a las calles, siendo disparados por la autoridad, la madrugada de este lunes, un grupo de 300 huelguistas que intentaba bloquear el acceso a la estación Ana Rosa del metro de Sao Paulo.
Además, intentaron bloquear el tránsito por una importante calle aledaña con hogueras que alimentaron con basura y madera.
Por esto, tras un enfrentamiento, la Policía detuvo a 70 empleados del Metro de Sao Paulo, aunque luego fueron puestos en libertad sin cargos, según el presidente del Sindicato de Trabajadores del Metro, Altino Prazeres.
Esta paralización del Metro causó embotellamientos sin precedentes en la ciudad, pese a Tribunal Regional de Trabajo (TRT) la declaró ilegal, ya que la consideró “abusiva”.
Así mismo, el TRT determinó que el sindicato pague una multa de 500.000 reales (unos 222.120 dólares) diarios en caso de que mantenga la paralización.
Además, el tribunal, en una audiencia de conciliación, fijó un incremento salarial del 8,7 % por parte del metro de Sao Paulo, gestionado por el Gobierno regional, frente al 12,2 % que reclama el sindicato.
Por su parte, en espera de más manifestaciones, el gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, ordenó el envío de refuerzos policiales a todas las estaciones del metro para garantizar la seguridad de los empleados dispuestos a acatar la orden judicial y normalizar sus actividades, en tanto que elementos del Ejército de aquél país se han instalado en zonas clave de todo el país y de Sao Paulo.
Mientras que la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, denunció una “campaña sistemática” contra su gobierno y el torneo.









